CAPITULO 20 

EL SISTEMA DE LA LEGION ES INVARIABLE



1. Lo dicho acerca de las oraciones hay que aplicarlo por igual a las demás prescripciones contenidas en estas páginas. La Legión hace saber a sus socios que ellos no tienen facultad para cambiar reglas y prácticas a su capricho.

El reglamento de la Legión es el aquí descrito, ningún otro. Toda variante, por ligera que sea, inevitablemente traerá en rápida sucesión otras en pos de sí; y no tardará en crearse un organismo que de Legión no tendrá más que el nombre, y que la Legión no vacilará en repudiar en cuanto lo descubra, por valioso que sea en sí el trabajo que se venga haciendo.

2. La experiencia ha demostrado que el nombre de un organismo vivo significa muy poco para ciertos individuos, que ven como una especie de tiranía el que no se les permita bautizar con el nombre oficial de una organización reconocida un engendro de su propia imaginación.

A veces, algunos "modernistas" se toman la libertad de cambiar todo lo de la Legión, reteniendo su nombre. ¿no ven que tal apropiación ilegal de lo ya establecido- y actuando como miembros de la misma- sería la peor clase de robo, porque se da en el orden espiritual?

3. Y cada localidad- lo mismo que las personas- tiene cierta propensión a creerse algo fuera de lo común y con derecho a una normativa particular; de aquí provienen de vez en cuando insistentes ruegos para que la Legión se doblegue y ajuste su reglamento a circunstancias tenidas como extraordinarias. La Legión ha demostrado su capacidad para adaptarse a toda circunstancia y lugar; pero si permitiera tales modificaciones, se producirían lamentables consecuencias, pues casi siempre obedecen, no a la necesidad, sino a la acción disolvente de un falso espíritu de independencia, que, lejos de traer las bendiciones especiales del Cielo, acaba por precipitar la desintegración. Sabemos bien que no es posible convencer a todos de esto; pero los que se empeñen en usar del derecho de interpretar privadamente las reglas de la Legión sepan que el honor les obliga siquiera a no amparar con el nombre de la misma lo que no es más que una invención suya.

4. Una tal falsificación bastaría para desterrar a la Legión de una población y hasta de todo un país, y en todo caso paralizaría su acción. Es posible que la nueva asociación esté más perfectamente organizada que la nuestra, pero es muy dudoso que de ella resulte tanto bien. Se pelearía en guerrillas allí donde María quiere la acción conjunta de un cuerpo de sus legionarios; en vez de unirse, las fuerzas estarían desparramadas.

Además, tan caprichosa manera de escoger esto y rechazar lo otro, en que se deleitan ciertas personas, nunca logra comunicar a la copia el encanto e inspiración que da valor al original; del proceso quirúrgico sale un cadáver, nada más; o, a lo sumo, un mecanismo bonito. Y, ¡qué grave será su responsabilidad, cuando se vean los desengaños y fracasos, que han de sobrevenir!

5. La razón principal por la que existen los diversos consejos de la Legión es precisamente ésta: preservar el reglamento de la misma. A toda costa deben ser fieles al encargo que se les ha encomendado.

"El sistema de la Legión de María es de todo punto excelente" (Papa Juan XXIII).

"O aceptarlo todo, o rechazarlo todo: reducir no hace más que debilitar, amputar es mutilar. Es una locura aceptar todo menos algo, cuando ese algo es una parte tan esencial como todo lo demás" (Cardenal Newman, Ensayo sobre el desarrollo).





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