martes, 12 de mayo de 2026

Promesas de la Virgen María a quienes recen el Rosario (Introducción)


El Santo Rosario

El Santo Rosario no es solo una práctica piadosa, sino el "vínculo de unión mundial" que sostiene nuestra estructura espiritual.

Bajo esta premisa, me permito presentarles una introducción a las Promesas de la Virgen María a quienes rezan con devoción el Santo Rosario. Estas fueron entregadas, según la tradición, a Santo Domingo de Guzmán y al Beato Alano de la Roca.


El Tesoro de las Promesas del Rosario

Resulta de suma importancia comprender que estas promesas no son meras concesiones, sino expresiones de la caridad maternal de María hacia sus hijos más fieles. Como nos recordaría nuestro fundador, Frank Duff, el Rosario es la "red" con la que María pesca almas para su Hijo.

Las 15 Promesas de la Reina del Cielo

A continuación, detallo para usted los beneficios espirituales que la Santísima Virgen ha comprometido a favor de quienes meditan sus misterios:

1. El que me sirva constantemente rezando el Rosario, recibirá una gracia especial.

2. Prometo mi especial protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3. El Rosario será un escudo fuerte contra el infierno; destruirá los vicios, librará de los pecados y abatirá las herjías.

4. El Rosario hará florecer las virtudes y las buenas obras; obtendrá a las almas la más abundante misericordia de Dios.

5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.

6. El que rece devotamente el Rosario, aplicado a la consideración de sus sagrados misterios, no será oprimido por la desgracia.

7. El que tenga una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los Sacramentos de la Iglesia.

8. Los que fielmente recen el Rosario tendrán en la vida y en la muerte la luz de Dios y la plenitud de sus gracias.

9. Yo libraré del Purgatorio a los que han sido devotos del Rosario.

10. Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.

11. Lo que pidas por mi Rosario, lo alcanzarás.

12. Los que propaguen mi Rosario serán auxiliados por mí en sus necesidades.

13. He obtenido de mi Divino Hijo que todos los devotos del Rosario tengan por hermanos en la vida y en la muerte a los santos del cielo.

14. Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Hijo Unigénito, Jesucristo.

15. La devoción al Santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación.


Como socios activos, es menester recordar que el Rosario es parte integral de nuestra junta semanal y de nuestra vida diaria (la Catena). Al rezarlo, no solo cumplimos con una norma, sino que nos revestimos de la Humildad profunda y la Fe ciega de María (Cap. 6 del Manual).


Regia Reina de los Apóstoles

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