lunes, 16 de febrero de 2015

San José

San José obrero

Patronos de la Legión

En las oraciones de la Legión el nombre de San José sigue a las invocaciones de los Corazones de Jesús y de María, pues en la corte celestial él ocupa el lugar más alto después de Ellos.


Fue cabeza de la Sagrada Familia, y desempeñó para con Jesús y María un cometido especialísimo, y de primera categoría. El más grande de los santos, ejerce ahora el mismo oficio, ni más ni menos, con relación al Cuerpo místico de Jesús y con relación a la Madre de este Cuerpo místico. Ampara la vida y el desarrollo de la Iglesia, y, por consiguiente, de la Legión. Su solicitud no falla, es vital, animada como está por su preocupación paternal; en influencia sólo le aventaja la maternidad espiritual de María, y así lo ha de reconocer la Legión. Para que su amor despliegue toda su fuerza en nosotros, tenemos que abrimos del todo a él, y amarle con un amor semejante al que él nos tiene. Jesús y María le fueron siempre atentos y agradecidos por cuanto hizo por Ellos; de igual modo han de serle atentos constantemente los legionarios.


El 19 de marzo se celebra la fiesta de San José, esposo de la Santísima Virgen y protector de la Iglesia universal. El 1 de mayo, la fiesta de San José obrero.



“No podernos separar la vida histórica de Jesús de su vida mística, perpetuada en la Iglesia. No sin razón han proclamado los papas a San José protector de la Iglesia. Entre las vicisitudes de los tiempos y de las costumbres, su oficio ha continuado siempre siendo el mismo. Como protector de la Iglesia de Cristo, no hace otra cosa que continuar desempeñando la misión que tuvo en la tierra. Desde los días de Nazaret la familia de Dios ha crecido y se ha esparcido hasta los confines del orbe. El corazón de José se ha ensanchado en proporción a su nueva paternidad, la cual prolonga y supera la paternidad prometida por Dios a Abrahán, padre de una innumerable descendencia. En su trato con nosotros, Dios no cambia; no hay arrepentimientos, no varia su plan arbitrariamente. Todo es uno, ordenado, consistente y continuo. José, padre nutricio de Jesús, es también padre nutricio de los hermanos de Jesús, esposo de María, que dio a luz a Jesús, permanece unido a Ella de un modo misterioso, mientras continúa en el mundo el nacimiento místico de la Iglesia. Por eso, el legionario de María, que trabaja por extender en la tierra el reino de Dios -la Iglesia-, reclama con razón la protección especial de aquel que fue jefe de la Iglesia recién nacida, que eso fue la Sagrada Familia” (Cardenal L. J. Suenens).

Fuente: http://legiondemariabogota.org.co/patronos/san-jose/

FRANK DUFF


Fundador de la Legión de María

El fundador de la Legión de María es Frank Duff, un laico irlandés, alegre, bromista, sumamente inteligente, lleno de energía, entusiasmo, generosidad, caridad, y un profundo amor a Dios y la Santísima Virgen María.

Nació en Dublín, Irlanda el 7 de junio de 1889, en una fiesta de Pentecostés. Fue el mayor de siete hijos de una familia católica muy piadosa y muy unida. Frank hizo sus estudios en escuelas de renombre. Siempre obtuvo las mejores calificaciones; le gustaba mucho el deporte y le encantaba andar en bicicleta. “Era realmente un joven prometedor”.


En esa época, Irlanda atravesaba por una gran crisis política, económica y religiosa, los católicos eran despreciados y relegados al máximo.

Sin embargo, Frank avanzaba con firmeza en la vida profesional y espiritual: En la primera, su gran talento lo llevó a ocupar un puesto en el Ministerio de Finanzas. Había quienes pronosticaban que llegaría a ser Primer Ministro. En la vida espiritual, mucho antes de encontrar su propia vocación de laico comprometido, escribió un folletito titulado: “¿Santo, yo, por qué no?”, en el que daba algunas directivas y consejos a los laicos para alcanzar la santidad, algunas de las cuales se encuentran en el Manual de la Legión de María.

Más tarde, asistió al “Purgatorio de San Patricio” que era un lugar de ejercicios espirituales de tres días y de una penitencia, tal vez única en el mundo. A partir de entonces, Frank iba cada año hasta que la enfermedad se lo impidió.

Desde muy joven había adquirido el hábito de rezar diariamente la Liturgia de los sacerdotes en latín.

Posteriormente, ingresó a la Asociación de San Vicente de Paúl, cuyas reuniones empezaban con una oración, una lectura espiritual y la lectura del acta de la reunión anterior; esto sirvió más tarde de modelo para la Legión de María.

La Asociación de San Vicente de Paúl, se ocupaba de los más pobres. Frank, que nunca tuvo problemas económicos, estaba azorado con tanta miseria que había en su país.

Frank también ofreció desayunos para evitar la apostasía, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo. Entonces decidió rezar el rosario frente al local protestante y hacer labor de convencimiento. Este apostolado provocó que le llamaran “el loco del barrio”. Pero su locura tenía método y finalmente logró, después de 16 años, que se cerraran todos esos locales protestantes.

Frank pertenecía también a un grupo llamado “los pioneros” quienes en desagravio al Sagrado Corazón de Jesús, por el vicio del alcoholismo, ofrecían no tomar ni una gota de alcohol durante su vida.

Por otra parte, no fue fácil para Frank encontrar el tesoro mariano que contiene “La verdadera devoción a María” de San Luis María Grignion de Montfort, pero una vez que lo hizo, como tenía un alma de apóstol, inmediatamente quiso compartirlo con las personas que lo rodeaban.

En una de las reuniones de los pioneros, se comentó sobre la necesidad de visitar la sala de mujeres del Hospital Unión. se preguntó quién quería participar y seis voluntarias surgieron inmediatamente. Se sugirió reunirse al miércoles siguiente y se pidió invitar a otras personas.

El día de la reunión había 15 personas que estaban sorprendidas de ver un altarcito sobre la mesa, compuesto por una imagen de la Virgen Inmaculada Medianera de todas las gracias, sobre un mantel blanco, entre dos floreros y dos candeleros con velas encendidas.

No había duda, la Virgen los esperaba, ninguno de ellos siquiera se imaginaba que ese era el inicio de un gran Movimiento de fuerza mundial. Tan es así, que hasta unos años más tarde, descubrieron que este Movimiento se había formado, providencialmente, el día 7 de septiembre de 1921, en las Vísperas de la Natividad de Nuestra Señora.

El primer grupo se llamó “Nuestra Señora de la Misericordia”, y así sucesivamente cada grupo tenía su nombre. Entonces surgió la necesidad de buscar un nombre para el Movimiento. Se sugirió hacer una novena para encontrar el nombre adecuado. En la siguiente reunión, se presentaron varias propuestas pero fueron rechazadas. Se pidió otra novena. Frank Duff, el fundador, buscaba un nombre que representara al Movimiento y pudiera aplicarse a cada miembro en particular. En la víspera de la siguiente reunión, Frank se detuvo un momento, antes de irse a la cama, frente a un cuadro grande de la Santísima Virgen que tenía en su despacho, y espontáneamente brotaron en su mente las palabras: LEGION DE MARIA.

No había duda, ese era el nombre: Legión era símbolo de valor, disciplina, obediencia, y podía aplicarse a cada legionario de María que ahora conquistaría el mundo para Cristo. Este nombre fue aceptado por unanimidad en noviembre de 1925. A imitación de la Legión Romana, Frank decidió conservar los términos en latín para uniformar el lenguaje de la Legión de María en todo el mundo. Asimismo, adoptó el Vexillum o estandarte de la Legión, remplazando el águila por la paloma que representa al Espíritu Santo y el Comandante en Jefe romano, por la Inmaculada Medianera de todas las gracias. Más tarde, Frank escribió la Promesa Legionaria y fijó las oraciones legionarias que obtuvieron el Imprimatur y fueron colocadas en la Téssera. En 1928 fue escrito el Manual de la Legión de María, que es una especie de fotografía del Movimiento en la que se ve lo que se había llevado a la práctica desde hacía ya mucho tiempo.

Aproximadamente tres meses después de la creación del nuevo Movimiento, cuando le preguntaron a Frank sobre el futuro del mismo, el contestó que iba a extenderse por el mundo entero.

Desde antes de fundar este movimiento, Frank tenía un gran deseo de ayudar a las chicas de la calle. El primer gran apostolado de la Legión de María, fue precisamente la conversión de treinta y una prostitutas al mismo tiempo.

A pesar del aumento de trabajo para Frank, tanto profesional como espiritual, aceptó organizar unos “ejercicios espirituales sin precedentes”, porque al primero de estos, acudieron todas las chicas y, a excepción de dos de ellas que eran protestantes, todas las demás hicieron una confesión general y comulgaron en la Misa de clausura. Frank comentó después que esa fue la Misa más bella de su vida.

Después del retiro, las chicas fueron llevadas a un albergue al cual pusieron el nombre de “Santa María”, y en donde las cosas iban muy bien. Pero un día, dos de ellas huyeron al barrio más depravado de Dublín, creyendo que ahí las dejarían en paz porque era un barrio al que ni el ejército se atrevía a entrar. Sin embargo, el valor legionario alimentado con la oración, superó todo obstáculo y no solamente lograron entrar sino que acabaron con toda la podredumbre que había en ese lugar. Al grado de demoler ese barrio y construir uno nuevo.

Fue solamente un grupito de legionarios los que lograron borrar esta mancha de vergüenza de su ciudad, únicamente con bondad y caridad, mientras que durante ciento cincuenta años la policía no había podido lograr nada.

Esto fue un verdadero milagro, pero la gran fe de Frank lo había acostumbrado a esperar milagros cuando se trabajaba para conseguirlos, porque estaba convencido de que así como los milagros formaban una parte importante de la vida terrestre de Cristo, también formaban una parte importante de la vida diaria de la Iglesia, porque la Iglesia es Cristo vivo.

El 25 de marzo de 1927, después de muchas penas, sufrimientos, dificultades y decepciones, Frank abrió el segundo albergue para hombres abandonados: desempleados, vagabundos, alcohólico, expresidiarios, que no tenían ninguna oportunidad de volver a tener una vida normal sin una ayuda eficaz. Este albergue recibió el nombre de “Estrella de la Mañana” y, como expresó el mismo Frank: “fue pagado con sudor y sangre”. Tres años más tarde fue abierto un tercer albergue para mujeres solas: madres solteras sobre todo. Este se llamó “Regina Coeli”. Varios grupos de la Legión tenían la tarea de ocuparse de los tres albergues, ayudaban a preparar y a servir la comida, y hacían apostolado con las personas albergadas.

La dirección de un sólo albergue requería un hombre de tiempo completo, sin embargo, Frank dirigía los tres además de sus deberes profesionales y demás apostolados de la Legión de María que era “la niña de sus ojos”, según sus propias palabras.

Esta nueva organización visiblemente bendecida por Dios, encontró una fuerte oposición y rechazo, sobre todo por parte del clero, simplemente porque Frank estaba adelantado a su tiempo y, contrariamente a lo que pensaban algunos clérigos de que los seglares solamente servían para hacer el aseo de las vestiduras eclesiásticas y de la parroquia, Frank afirmaba que cada seglar tiene su propia vocación y misión apostólica dentro de la Iglesia.

Esta visión de Frank, hirió el orgullo y la envidia de dichos clérigos quienes empezaron a difamar a la Legión de María y a cambiar su estructura, querían destruir esta Asociación. En Africa incluso, llegaron a crear una secta a la que le pusieron el nombre de Legión de María que provocó una gran confusión.

Frank estaba convencido de que estos ataques eran diabólicos, porque se repetían en distintas partes donde había Legión de María.

Frank se mantuvo firme como una roca y siempre mostró una gran caridad, nunca se quejó porque sabía que en el Reino de Dios, todo éxito se consigue con el signo de la Cruz.

“No hay mal que por bien no venga”, ya que esta situación tan difícil lo hizo buscar la manera de hablar personalmente con el Papa. El secretario del Nuncio Apostólico, tuvo la brillante idea de hacerlo portador de unos papeles oficiales y una carta para Su Santidad, de esta forma, Frank pudo entrevistarse con él.

Sentado frente al Papa, trataba de explicarle lo que era la Legión de María y sus necesidades. Frank hablaba y hablaba y empezó a preocuparse, porque el Papa no hablaba ni pestañeaba. Frank pensó que tal vez ni lo escuchaba. Frank dijo todo lo que tenía que decir y se calló, agotado de tanto hablar. Solamente lanzaba una mirada de súplica al Santo Padre quien permaneció en silencio un largo rato. Finalmente, se levantó, se dirigió a Frank y lo abrazó diciendo con un tono emocionado: “¡Esta cosa viene de Dios!”. El Papa se daba cuenta de que este Movimiento respondía a su idea sobre el papel del laico en la Iglesia.

Más tarde, Frank recibió una carta del Santo Padre en la que daba su bendición especial a la Legión de María y la reconocía como una obra magnífica y santa.

La extensión de la Legión de María en el mundo fue tan rápida, que surgieron los “enviados de la Legión de María” quienes se encargaban de extender y cultivar la Legión en los cinco continentes. El número de enviados era cada vez mayor, Frank mantenía una estrecha unión con cada uno de ellos por correspondencia. Esto lo hizo abandonar su trabajo profesional. La Legión absorbía todo su tiempo, que Nuestro Señor le hizo rendir al máximo.

Un día, alguien preguntó a Frank que pensaba de la Legión como modeladora de santos. Frank encontró esta expresión muy adecuada porque dijo que la Legión de María muestra a sus miembros las grandes verdades de la fe católica y les enseña a comprenderlas, especialmente la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo, el lugar de la Santísima Virgen en el Plan Divino de la Salvación y su unión íntima con el Espíritu Santo, esta doctrina, dijo, es santa y santificadora, y produce santos a granel.

Un ejemplo vivo de esto, entre muchos más que no son tan renombrados, está en el mismo Frank, en Edel Mary Quinn y en Alfonso Lambe.

La santidad, decía Frank, está en una vida normal. El mismo, se santificó en sus deberes cotidianos que impregnaba de su gran alegría y buen humor. Otra cosa que lo caracterizaba, era su humildad y discreción. Nunca se atribuyó a sí mismo la extensión y éxito de la Legión de María, ni siquiera su fundación, a pesar de que la Legión era su vida.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Legión de María no sufrió ningún quebranto. Se cuenta como dos legionarias hicieron su Promesa durante un bombardeo; casi en cada versículo, todo se grupo de arrojaba bajo la mesa buscando una débil protección contra las bombas que caían cerca de ahí. A veces las juntas se hicieron en los refugios antiaéreos, donde el apostolado de los legionarios era rezar el rosario con los presentes sin importar su religión.

En Francia, a una joven legionaria, Véronique O’Brien, se le pidió que regresara a Irlanda a causa de la guerra. Ella contestó desde París: “Yo regresaré cuando haya fundado la Legión de María aquí”. Fueron las últimas noticias que tuvieron de ella. Después de la invasión alemana, Véronique decidió unirse a los refugiados que huían frente a las tropas en marcha. Constantemente, al paso tan bajo de los aviones alemanes, había que arrojarse al suelo. Hambrienta y pálida, con los pies sangrando, sin nada más que lo que llevaba puesto, llegó finalmente a Nevers, al convento de San Gildard, el convento de Santa Bernardita, donde fue acogida y ayudó a atender a los peregrinos. La primera carta de ella que llegó a Dublín, anunciaba la fundación de siete Praesidia.

A pesar de los horrores de la guerra, la Legión de María permaneció intacta y nunca omitió sus reuniones ni su apostolado.

Existen otros relatos sobre la fundación de la Legión de María en situaciones igualmente adversas.

Frank Duff en sus pláticas a los legionarios, inspirado por el Espíritu Santo, los animaba en tal forma que estos salían llenos de ánimo y valor y dispuestos incluso al martirio. En China, por ejemplo, la Legión de María prendió en una forma sorprendente y se extendió rápidamente por todo el país. A la llegada del comunismo, la Legión permaneció firme, y lejos de intimidarla, aumentó la fe y el valor en los legionarios. Veinte mil legionarios fueron encarcelados y aproximadamente dos mil asesinados. La Legión de María fue declarada como “el enemigo público número uno”.

Frank mismo sufrió mucho a pesar de su entereza. A parte de los golpes espirituales que recibió de parte de los enemigos de la Legión de María, la pérdida, primero de su hermana en junio de 1949, luego de su hermano en agosto del mismo año, y la peor pérdida, la de su madre a principios de 1950, más la pérdida de su amigo de siempre, el Abad Creedon en julio de 1950. Frank estaba verdaderamente destrozado. El mismo escribió: “El golpe fue terrible, el peor de mi vida, no sé donde estoy. Seguramente va a pasar algún tiempo antes de que vuelva a encontrar mi equilibrio interior”.

Una vez muerta su familia, las legionarias del albergue “Regina Coeli” se encargaron de él.

En 1952, Frank recibió una invitación del Vaticano para visitar la ciudad santa. Frank aceptó gustosísimo, sobre todo porque todavía había hostilidades contra la Legión de María. Permaneció 17 días en Roma, aprovechando para dar conferencias, pero el punto culminante fue la audiencia privada con el Papa Pío XII quien dijo a Frank: “Estoy muy agradecido con la Legión de María por los grandes servicios que ha prestado a la Iglesia”. Frank se percató de que estas palabras fueron pronunciadas muy calurosamente.

Por otra parte, Frank Duff no era un místico en el sentido de éxtasis y visiones extraordinarias, era simplemente un católico ejemplar, sin embargo, su vida estuvo frecuentemente acompañada de hechos milagrosos: En una ocasión, pasaba de la media noche y Frank seguía trabajando en su correspondencia, cuando alguien llamó a la puerta, era un jovencito de unos doce años, sucio, harapiento e incluso parecía piojoso y pidió permiso para pasar la noche en el albergue “Estrella de la Mañana”. Frank le dijo que ya era muy tarde y que el albergue era para hombres y no para niños, entonces lo pasó a su casa y le ofreció algo de comer, el muchacho comió con verdadero apetito. Frank dormía en una cama matrimonial y era muy delicado en cuestión de limpieza e higiene, pero no quiso que el muchacho durmiera en el suelo ni que se fuera y decidió compartir la cama con él. A la mañana siguiente, el muchacho había desaparecido sin dejar traza de su presencia, para Frank esto era un misterio. Cuando Frank regresó de Misa, encontró a la joven del albergue “Regina Coeli” que tenía la llave de su casa y le preparaba todos los días el desayuno para que lo tomara al regreso de la iglesia.

Esta joven, muy sorprendida, preguntó a Frank quien era ese muchacho encantador que ella había encontrado esa mañana temprano al entrar a su casa. Frank le preguntó que apariencia tenía y ella contestó que era como de doce años y de una belleza extraordinaria, en ningún momento mencionó lo sucio y los harapos, solamente estaba sorprendida por su gran belleza. Sin duda alguna, se trataba del mismo muchacho.

Frank comentó más tarde que en aquella ocasión, albergó al Señor.

Cuando Juan XXIII subió al Papado, también recibió a los legionarios en audiencia privada. Desde Pío XI hasta Juan Pablo II, Frank mantuvo estrecha relación con todos los Papas, prueba de ello son las cartas pontificias que se encuentran en las primeras páginas del Manual de la Legión de María. “Honor a quien honor merece”.A parte de la gran lucha que libró Frank, durante toda su vida, contra las oposiciones, recibió también distinguidos reconocimientos: Los padres del Espíritu Santo y los Montfortianos lo nombraron miembro honorario de su Congregación, lo que lo hizo partícipe de todos los méritos de estas Congregaciones.

La Universidad de Dayton, en Ohio, le dio en 1956 un premio mariano por su eminente trabajo en mariología.

El Papa Juan XXIII lo nombró Gran Caballero de la Orden de San Gregorio y la Universidad de Dublín le confirió la dignidad de Doctor Honoris Causa en Derecho, pero nunca se le vino a la mente poner el título de Doctor junto a su nombre aunque tuviera todo el derecho.

Pero un mayor honor le fue reservado: la invitación , como oyente, al Concilio Vaticano II. Cuando estaban en la sesión, el Cardenal Heenan que había sido Director Espiritual del Senatus de la Legión de María en Londres, antes de empezaran los trabajos de dicha sesión, se levantó y dijo que el fundador de la Legión de María estaba presente en la sala. Entonces espontáneamente, una ola de aplausos se produjo; los dos mil quinientos Padres que estaban en el Concilio, expresaron así lo que pensaban del movimiento que, principalmente, en tierras de misión se había convertido en el apoyo más sólido para la propagación de la fe.

A Frank no le impresionaban mucho las distinciones honoríficas y los premios, los aceptaba como algo inevitable y los olvidaba enseguida, sin dejar de reconocer humildemente su esfuerzo.

Desafortunadamente, como dijo Frank, el humo de Satanás penetró en el Concilio creando una gran confusión y un gran desorden en la Iglesia de Cristo. Fieles, religiosas y sacerdotes estaban trastornados. Esto, lógicamente, afectó también a la Legión de María. Y a pesar de que el Manual recibió más de cien veces el Imprimatur y de que fue examinado dos veces, punto por punto, por un equipo de teólogos nombrados expresamente para esto en Roma y declarado pura doctrina católica, algunos que se creían expertos quisieron modificarlo y adaptarlo a las nuevas circunstancias anárquicas. Frank se mantuvo firme como una roca y por esta conducta suya, fue tachado de viejo testarudo. La cosa llegó a tal grado que aun en los confesionarios, los sacerdotes invitaban a los legionarios a abandonar la Legión y afiliarse a otra asociación que ellos habían creado. Otros decían que en Dublín solamente se esperaba la muerte de Frank quien ya tenía una edad muy avanzada, para reformar la Legión de María y en especial el Manual.

Lo que debió sufrir Frank en este período, solamente pueden saberlo los que se mantuvieron fieles y compartían con él el mismo dolor.

Sin embargo, esta crisis no fue más que abono que hizo florecer en abundancia a la Legión. Una prueba de esto fue el festejo de las Bodas de Oro de la Legión de María en el mundo entero.

En 1979, el Papa Juan Pablo II al conocer la Legión de María quedó impresionado de su espiritualidad y decidió invitar a su fundador a Roma para conocerlo. Frank asistió con los oficiales del Concilium y , una vez frente al Papa, le dijo que todo pensamiento, toda palabra, toda acción del legionario deben estar impregnadas de esta convicción: “La victoria vendrá por María”.

Después de la Misa en su capilla privada, el Papa los invitó a desayunar en su cocina privada y, como buen anfitrión, los atendió con toda sencillez.

Luego visitaron los salones del Vaticano con un guía y llegaron a la sala desde donde el Papa envía sus mensajes al mundo. El guía invitó a Frank a sentarse en el sillón papal y a dirigir un mensaje a sus legionarios en todo el mundo. Frank se sentó sin vacilar y no pronunció más que una palabra: “¡Conviertan!”. Fue el testamento importante que quiso dejar a sus hijos e hijas espirituales en el mundo entero.

En octubre de 1980, más de cuatrocientos legionarios se encontraban reunidos en Irlanda esperando una palabra de aliento de su fundador. Frank insistió en que el deseo ardiente de la Virgen María de hacer entrar a su Hijo en cada hombre, debe animarnos y volverse el eje de nuestra acción.

El 7 de noviembre de 1980, Frank se sentía muy agotado y se recostó, la legionaria que lo atendía, le llevó el té a la cama y lo encontró con las manos en posición de oración y los ojos fijos en una imagen de la Virgen que tenía frente a él. La Virgen se lo había llevado al cielo.

Para los legionarios, más que un duelo era un triunfo. En su primera Misa de Réquiem, Monseñor Ripley concelebró con aproximadamente veinte sacerdotes y en su homilía dijo que Frank Duff es responsable de una nueva corriente en la Iglesia que da una nueva luz sobre el papel de la Virgen María. Y que todos los que lo conocieron lo tenían por un santo. Muchos, continuó diciendo, le atribuyen desde ahora cosas milagrosas, pero el milagro más grande es la Legión de María.

En otra Misa, el Cardenal O’Fiaich concelebró con tres Arzobispos y treinta y cinco sacerdotes, todos directores espirituales de la Legión de María. Unas cuatro mil personas, entre ellas legionarios de distintas partes del mundo, asistieron a la Misa, muchos no pudieron entrar a la iglesia, varios sacerdotes se quedaron también fuera. Fue sorprendente ver que en ningún caso las vestiduras litúrgicas fueron negras o violetas, sino blancas con largas cintas rojas en medio.

Entre los asistentes estaban el Presidente de la República de Irlanda, el Primer Ministro, el alcalde de Dublín, numerosos hombres políticos y casi todo el cuerpo diplomático. Caso admirable porque la Legión de María nunca tuvo que ver con política, esto está prohibido y es parte de su personalidad.

En su homilía, el Cardenal dijo que en este gran hombre vivía un inmenso espíritu de piedad y de oración, y con la ayuda de la Virgen, el aporte de este sencillo ciudadano de Dublín en la historia de la Iglesia católica, es tal vez el más importante del siglo.





Fuente:

http://www.legiondemariabasauri.org/historia-de-la-legion-de-maria/fundadores-en-proceso-de-canonizacion/

miércoles, 25 de septiembre de 2013

San Luis María de Montfort

San Luis María de Montfort

Patronos de la Legión de María


Entre los principales patronos de la Legión de María. Fundó el primer presidium hace 92 años, para ser exactos, atraído por la maternidad de la Virgen María. Se encargó de fomentar las bases del apostolado en un servicio desinteresado por la humanidad, en especial, la sufrida y maltratada.
Inspirado por el Espíritu de Dios, creó jaculatorias importantes dedicadas a la doncella de Nazaret. Fue una bendición acordar aquella primera reunión donde apenas participaron unos ocho o nueve miembros.  Casi un siglo después son miles de millones los integrantes.
"No sólo fundador, sino también misionero. Y más que misionero, porque aún hay otro aspecto: es doctor y teólogo, que nos ha dado una mariología como nadie antes de él la había concebido.
Tan profundamente ha explorado las raíces de la devoción mariana, tan ampliamente ha ensanchado sus horizontes, que ha venido a ser indudablemente el gran previsor de todas las manifestaciones modernas de María: desde Lourdes hasta Fátima, desde la definición de la Inmaculada Concepción hasta la Legión de María.
Se constituyó él mismo en mensajero de la venida del reino de Dios por medio de María, y en pregonero de aquella tan deseada salvación que en la plenitud de los tiempos traerá al mundo la Virgen Madre de Dios por su Inmaculado Corazón", dijo el cardenal Federico Tedeschini, antiguo arcipreste de San Pedro, en el discurso a propósito del descubrimiento de la estatua de San Luis María de Montfort en la basílica de San Pedro, el 8 de diciembre de 1948.

Fuente: Diario el Impulso
martes, 24 de septiembre de 2013

martes, 24 de septiembre de 2013

Enfermos y encarcelados

(Santiago 2, 17), el compartir entre los hermanos legionarios alcanza su plenitud, cada vez que juntos acuden a visitar a los enfermos, encarcelados y prestan su servicio con los más necesitados.

Los sacerdotes Antonio La Rocca y Javier Alson, fundadores de la Asociación de Fieles María Corredentora de la Paz, con sede en Yacural, parroquia Santa Rosa, son fieles colaboradores de la Legión de María en la Arquidiócesis de Barquisimeto y en las Jornadas Marianas anuales siempre exhortan a una dedicación sincera hacia los desposeídos.

Asistir a los convalecientes cuando, incluso, familiares y amigos le dan la espalda, forma parte del ejercicio espiritual que hacen los llamados al servicio de la legión. Evangelizar a los privados de libertad y hacer del rosario una puerta para acercar a los fieles a Dios, de la mano con María, es otra de las grandes misiones encomendadas.




Fuente: Diario el Impulso
martes, 24 de septiembre de 2013

Legión de María, apostolado de casi un siglo de lucha contra el mal

Están revestidos de la armadura de Dios. Los integrantes de la Legión de María, un apostolado netamente mariano que en septiembre de este año, cumplirá 92 años de trayectoria, saben bien de la devoción hacia la llena de gracia y el amor especial hacia la Virgen los hace semejantes a ella: sirven a Cristo con verdadera entrega.
No importa la edad. Desde semilleros, conformado por niños, hasta adultos, pueden participar del servicio legionario, contribuyendo a la tarea evangelizadora de la Iglesia Universal. Disciplina y voluntad son esenciales para este ministerio. De lo contrario, difícilmente podrá superar las adversidades del camino.
La Legión de María fue inspirada en la antigua legión romana, como expresa el propio manual que los orienta en las juntas semanales celebradas por cada Preasidium (nombre que recibe el grupo de legionarios amparado por una advocación mariana. Ejemplo: Preasidium Reina de la Paz).
Es el ejército de María, que de la legión romana, apenas toma como modelo la organización. En realidad, el basamento del espíritu apostólico que practican está resumido en Efesios, capítulo 6, desde  el versículo 13 al 17: "Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas.
Tomen la verdad como cinturón y la justicia como coraza; estén bien calzados, listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, la Palabra de Dios”.
La junta semanal, previamente autorizada por el párroco o vicario de cada iglesia, además de tomar el rosario como una de las oraciones predilectas para encomendar a Dios y a la Santísima Virgen, las intenciones de la comunidad, sirve para avivar la fe de cada uno de los integrantes.
Sin embargo y, como reseña la Palabra de Dios, una fe sin obras es una fe muerta.


Fuente: Diario el Impulso
martes, 24 de septiembre de 2013
Escrito por Kemberling Rodríguez

lunes, 25 de marzo de 2013

San Pedro y la Legión



Desde la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, el día en que el Papa Benedicto XVI anunció que renunciará a su cargo como sucesor de San Pedro, he estado pensando mucho en San Pedro y en lo bendecidos que han sido los sucesores del gran apóstol de los tiempos modernos. En estos días especiales me llevó a reflexionar sobre San Pedro y su lugar en la espiritualidad de la Legión.

Pedimos la intercesión de San Pedro en todas nuestras reuniones de la Legión, pero hay mucho más que una simple invocación detrás de la plaza de San Pedro en la Legión. Hay un rico filón de espiritualidad que se encuentra en el relato del Nuevo Testamento de la plaza de San Pedro en la vida de Cristo y de la Iglesia primitiva. Sin duda, es importante que se le menciona por su nombre 191 veces en el Nuevo Testamento, que es más a menudo que todos los demás apóstoles juntos.

El Manual pone la razón por la que San Pedro es uno de los Patronos de la Legión de manera muy sucinta: "En la invocación de San Pedro, expresamos una vez más la lealtad de la Legión a Roma, el centro de nuestra fe, la fuente de la autoridad, la disciplina y la unidad. "Es impensable que San Pedro no sea una figura clave y central en el ethos espiritual de la Legión.

Hoy quiero centrarme en tres cuestiones que Nuestro Señor puso a San Pedro y que Él pone a cada uno de nosotros también. En primer lugar, en Cesarea de Filipo, preguntó: "¿Quién dicen ustedes que soy yo?" Esa es la pregunta fundamental en el Nuevo Testamento y en nuestra propia historia personal y la historia del mundo. Pedro respondió: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." Esa es la fe de todos los discípulos de Jesús y de la roca sobre la que está edificada la Iglesia y, por supuesto, la base de la Legión. Esa es la virtud que era tan fundamental a María: "Dichosa por que has creído." Es el regalo que cada legionario pide y sigue pidiendo a Dios y a María. María nos lleva a la fe en Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Jesús no es alguien que encaja en la mejor forma que podamos en nuestras vidas, porque Dios no es sólo una figura en nuestras vidas, entre muchos otros, no, él debe estar en el centro de nuestras vidas, en torno al cual gira todo lo demás. La fe no puede ser practicada sólo en determinados momentos o lugares, sino que debe animar toda nuestra existencia personal.

La segunda pregunta que Nuestro Señor pone a Pedro es: "¿Por qué dudaste?" Tú conoces bien la historia. Los apóstoles estaban teniendo un momento difícil en el mar cuando Nuestro Señor se apareció a ellos caminando sobre el agua. Estaban aterrorizados pensando que podría ser un fantasma. Entonces Pedro tomó la palabra: "Señor, si eres tú manda que yo vaya a ti sobre las aguas." Y Jesús dice: "¡Ven!" Y Pedro camina sobre el agua, pero entra en pánico y comienza a hundirse. Jesús le rescata y le hace la pregunta radical que se dirige también a ti y a mí: "¿Por qué dudaste?" Jesús es el Señor de lo humanamente imposible y nos pide confianza absoluta en él. María le dijo a Gabriel que nada es imposible para Dios y ella cree eso y se convierte en el ejemplo de la virtud teologal de la esperanza. La Legión de María pide una participación en su confianza incondicional en Dios. Es bueno que recordemos sobre todo en estos días que la Iglesia es de Cristo y de hecho es el Cristo resucitado que vive y actúa en y a través de nosotros en su Cuerpo Místico. No tenemos ninguna razón para temer o dudar. Estamos llamados a ser personas de esperanza y de alegría incondicional en Cristo, no importa lo difícil que nuestras circunstancias puedan parecernos.

La tercera pregunta que Jesús pone a Pedro viene conmovedora de las profundidades de su Sagrado Corazón: "¿Me amas?" Esta pregunta es tan importante que el Señor le pregunta tres veces a Pedro. Esta conversación entre Jesús y Pedro es uno de los diálogos más conmovedores del Nuevo Testamento. Nuestro Señor está haciendo un punto sumamente importante: antes de que Pedro pueda alimentar a los corderos y a las ovejas, él debe amar a Jesús y verdaderamente, amar a la Iglesia. El amor debe ser el origen y el motivo de toda la actividad pastoral de la Iglesia. La virtud teologal de la caridad es el alma de todo apostolado. Una vez más vemos a María como ejemplo de la virtud de la caridad. Por eso, uno  de los tesoros de la Legión de María, es el título Corazón Inmaculado. Ella puede ser definida en términos de la abnegación absoluta de su corazón maternal: su amor por Jesús y sus hermanos en su Cuerpo místico.

Incluso en esta reflexión muy breve sobre el mensaje del Evangelio en la vida de San Pedro vemos la centralidad de las virtudes teologales en la vida de un auténtico discípulo de Jesús. Estas tres virtudes nos sumergen directamente en la vida íntima de Dios, la vida interior de la Iglesia de Cristo. En la oración conclusiva de la Tessera oramos por estos tres grandes regalos. Constituyen la más profunda vida de la Legión. San Pedro intercede por todos nuestros legionarios en todo el mundo para que realmente puedan vivir las grandes virtudes de la fe, la esperanza y sobre todo el amor,

Allocutio Legión de María
 Por el p. Bede McGregor OP
Director Espiritual de la Legión de María
Dublín - Irlanda
febrero 2013

domingo, 29 de julio de 2012

Peregrinatio pro Cristo

El próximo mes de Agosto se realizará en la Parroquia Cristo Redentor de la ciudad de Barquisimeto, Venezuela, el Proyecto de PPC en el que participaran 161 hermanos legionarios de toda Venezuela, también se contara con la colaboración de hermanos y personas de diferentes grupos apostólicos de dicha parroquia y de parroquias vecinas.

Desde hace mas de seis meses el Pbro. Israel García y los legionarios de los diferentes Praesidia de la parroquia han estado trabajando arduamente en los preparativos del proyecto. 

Esta es la primera vez, en 46 de realizarse en Venezuela el Proyecto de PPC, que se realiza en Barquisimeto y con la ayuda y Bendición de Dios y de nuestra madre la Santísima Virgen María, tenemos fe que será uno de los mejores proyectos.


La Parroquia Cristo redentor esta conformada por los sectores Urb. Ruezga Norte y Ruezga Sur, Valle Lindo y Atilio Raviccini. La iglesia Principal es la del Cristo Redentor y la iglesia afiliada de Nuestra Señora del Pilar.