Hoy, 7 de septiembre, la Legión de María cumple 105 años de marcha ininterrumpida. Desde aquella primera reunión en la casa de Myra House en Dublín, Irlanda, en 1921 —donde un pequeño grupo liderado por Frank Duff se arrodilló rodeando la imagen de la Inmaculada para pedir la luz del Espíritu Santo—, el ejército victorioso de la Virgen no ha dejado de extenderse por los cinco continentes.
Celebrar más de un siglo de vida no es simplemente mirar el pasado con nostalgia; es contemplar la obra de la Gracia y preguntarnos: «¿Cómo estamos respondiendo hoy a la llamada de nuestra Reina?».
Un llamado a combatir la tibieza
La Legión no nació para la comodidad ni para la rutina. Nació para la batalla espiritual, para el contacto personal y para encender el fuego del amor de Dios en los corazones más apartados.
Hoy, más que nunca, la Legión necesita legionarios formados, orantes y atentos a la calidad de su vida espiritual. No podemos salir al campo de apostolado en los contactos callejeros, visitas domiciliarias o reuniones de Praesidium con una fe tibia o con una oración hecha a la prisa. La eficacia de nuestro servicio depende enteramente de la profundidad de nuestra unión con Dios a través del Santo Rosario y de la docilidad al Espíritu Santo.
Gratitud a nuestra comunidad de lectores
En el marco de este aniversario 105, quiero expresar una profunda gratitud a cada uno de ustedes —directores espirituales, oficiales de praesidia, legionarios activos, auxiliares y devotos marianos— que semana a semana acuden a este espacio en busca de alimento para sus allocutio y meditaciones personales.
Saber que estas reflexiones sirven de apoyo para mantener encendida la llama de la formación en tantos rincones del mundo es el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestra Capitana en su día.
Sigamos caminando juntos, firmes en la Catena, con el escudo de la fe en alto y la mirada puesta en Cristo por medio de María.
¡Feliz 105.º Aniversario a toda la gran familia legionaria!
¡Alabado sea Jesucristo y María Santísima!
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